Necro-economía del deseo | Pulsión de muerte y erotismo en el capitalismo fascistoide

Cristina Escudero Gandur
Diplomada en ciencias de la educación

Jorge Kolar
Psicólogo

Resumen

Este artículo desarrolla el concepto de necro-economía del deseo para analizar las formaciones contemporáneas del capitalismo desde una perspectiva freudomarxista integrada. Proponemos que el capitalismo neoliberal en su fase fascistoide estructura sistemáticamente una economía política de la pulsión de muerte (Tanatos) que moviliza y mercantiliza la destructividad psíquica y social. Esta aproximación sintetiza la economía política marxista con el psicoanálisis y las contribuciones del freudomarxismo clásico, ofreciendo un marco innovador para comprender las patologías sociales del presente, incluyendo la mercantilización del crimen sexual, el auge del snuff y de la deep web como expresiones sintomáticas de esta economía de la muerte. El artículo concluye proponiendo líneas para una política del duelo activo que enfrente simultáneamente la explotación económica y la captura necro-política del deseo.

Palabras clave: necro-economía, psicoanálisis, marxismo, capitalismo neoliberal, cuerpo-endeudado, pulsión de muerte, estados de excepción psíquicos, fascismo, sexualidad, erotismo.

Introducción | Hacia una metapsicología del capitalismo fascistoide

La crisis orgánica del capitalismo contemporáneo excede radicalmente los marcos analíticos tradicionales. Mientras el marxismo clásico diagnosticaba la explotación económica y la teoría foucaultiana la gubernamentalidad biopolítica, proponemos que el capitalismo financiarizado actual —en su fase abiertamente fascistoide— opera mediante lo que denominaremos tecnologías necro-económicas del deseo: dispositivos que capturan no solo la fuerza de trabajo sino la mismísima pulsión de muerte, reconvirtiéndola en mecanismos de valorización y control.

Este marco teórico original sintetiza la economía política marxista con el psicoanálisis freudiano y las contribuciones de autores contemporáneos. La necro-economía no representa una metáfora, sino una estructura material-psíquica específica que organiza la producción, distribución y consumo de la destructividad social, llegando a su expresión más brutal en la mercantilización del erotismo siniestro, la tortura femenina sistémica y los mercados de la deep web donde la vida humana se convierte en puro valor de cambio en su aniquilación misma.

Desde los fundamentos establecidos por Wilhelm Reich en su Psicología de masas del fascismo, sabemos que existe un vínculo indisociable entre la represión sexual y la estructuración de personalidades autoritarias susceptibles de ideologías fascistas. Hoy, sin embargo, el mecanismo descrito por Reich se ha complejizado: ya no se trata principalmente de la represión victoriana, sino de una explotación y mercantilización total del deseo que moviliza sistemáticamente la pulsión de muerte freudiana. El sistema no reprime para luego explotar, sino que explota a través de una pseudo-liberación que convierte todo aspecto de la sexualidad en mercancía, en recurso para la acumulación necro-económica.

Marco conceptual | Los cuatro pilares de la necro-economía del deseo

1. El cuerpo-endeudado | Superyó financiero y culpa metafísica

Contrario a la noción de «cuerpo-dócil» foucaultiano, el cuerpo-endeudado representa una formación subjetiva donde la deuda financiera deviene estructura psíquica fundamental. Esta conversión genera lo que denominamos ansiedad hipotecaria existencial: la experiencia de habitar un cuerpo que siempre pertenece más al acreedor que al propio sujeto.

El capitalismo neoliberal perfecciona así el mecanismo descrito por Marx: si la plusvalía era el beneficio que se llevaba el capitalista, la deuda se convierte en una plusvalía psíquica que extrae valor no solo del trabajo sino de la mismísima angustia existencial del sujeto. La temporalidad del diferido perpetuo produce lo que denominamos presente dilatado: una experiencia cronológica donde el futuro se cancela como posibilidad de diferencia radical, mientras el pasado deviene catálogo de oportunidades de consumo fallidas.

2. Estados de excepción psíquicos | La suspensión de la ley simbólica en la era fascistoide

Mientras Agamben analizó el estado de excepción jurídico, proponemos el concepto más radical de estado de excepción psíquico: la suspensión sistemática de las leyes simbólicas que estructuran el psiquismo. Esta anulación de la castración simbólica —concepto que Lacan identificaba como fundamental para la estructuración del deseo— genera lo que denominamos angustia real: no la angustia señal freudiana sino la experiencia directa de lo traumático.

En el régimen fascistoide, esta desimbolización alcanza su paroxismo en fenómenos como la pornografía de la crueldad y el espectáculo del crimen sexual, donde se disuelven los últimos límites éticos. Las instituciones necro-económicas no reprimen los acting-out sino que los canalizan como formas de productividad, normalizando la transgresión de los límites psíquicos como imperativo productivo.

3. Identificación melancólica con el agresor financiero

Desarrollamos el concepto freudiano de identificación con el agresor hacia la noción original de identificación melancólica con el agresor financiero. Los sujetos contemporáneos no solo se identifican con quienes los explotan sino que incorporan melancólicamente la lógica financiera como objeto perdido que nunca poseyeron. Esta paradoja explica la defensa ferviente de políticas que perjudican materialmente a quienes las defienden.

Esta estructura psíquica encuentra su correlato en lo que Reich ya identificaba como la base de la personalidad autoritaria: la sumisión voluntaria a figuras de poder que prometen una inclusión siempre diferida. La brutal desigualdad estructural se enmascara mediante lo que entendemos como microdiferenciación narcisista: minúsculas distinciones en calificaciones crediticias o niveles de consumo que mantienen la ilusión de movilidad dentro de un sistema esencialmente inmóvil.

4. Tecnologías de captura de la pulsión de muerte | Del sadomasoquismo social al snuff

Nuestra contribución más original reside en el análisis de cómo la necro-economía moviliza sistemáticamente la pulsión de muerte freudiana. La necro-economía no reprime la pulsión de muerte sino que la canaliza hacia formas valorizables: la industria de la seguridad, el complejo carcelario-industrial, la especulación con catástrofes, y de manera particularmente intensa, en la industria del entretenimiento adulto y los mercados oscuros de la deep web y/o el snuff.

Esta economía de la destructividad alcanza su expresión más pura en la necroeconomía del deseo en su sentido literal: la utilización mercantilista que afecta a grupos vulnerables por falta de igualdad de oportunidades y que se rentabiliza a partir del dolor, la muerte, la injusticia y la desgracia. El sistema genera lo que conceptualizamos como trauma de baja intensidad: una secuencia constante de pequeños shocks existenciales (despidos, deudas impagables, desalojos) que mantienen al sujeto en estado de vulnerabilidad permanente sin llegar al colapso total.

Análisis integrado | La necro-economía del deseo en cuatro escenas contemporáneas

Escena 1. Los rituales auto-destructivos del emprendedor y la lógica del sacrificio

La figura del emprendedor no representa al capitalista clásico sino al mártir financiero que organiza su autodestrucción psíquica y física como espectáculo de valor. Su burn-out no es accidente sino ritual sacrificial donde la pulsión de muerte se performa como valor de cambio. Esta dinámica responde a lo que el psicoanálisis lacaniano identifica como el discurso capitalista: un dispositivo de incitación al goce que no crea lazo social.

Esta figura actualiza y trasciende el análisis reichiano de la personalidad autoritaria: ya no se trata solo de sumisión a la autoridad tradicional, sino de una identificación melancólica con el agresor financiero que convierte la precariedad en elección existencial y estetiza el sufrimiento productivo como signo de estatus en la economía de la atención.

Escena 2. La pornografía de la crueldad y el snuff como mercancías extremas

La industria del entretenimiento adulto y los mercados oscuros de la deep web y/o el snuff, representan la expresión más pura de la necro-economía del deseo. Lejos de ser anomalías, el auge del sadomasoquismo comercial y la circulación de imágenes de violencia sexual real son manifestaciones estructurales de un sistema que ha agotado las posibilidades de placer genuino y debe recurrir a intensidades cada vez más extremas, en una espiral que refleja la lógica adictiva del consumo capitalista.

Estos fenómenos materializan lo que Lacan identificaba como la esencia del discurso capitalista: la incitación a un goce sin límites.

Las mafias que operan estos mercados son el capitalismo en estado puro: acumulación por medios violentos, eliminación de competidores y mercantilización de todo lo existente, incluidos el cuerpo y la vida misma. Esta dinámica representa la culminación de lo que Reich ya vislumbraba: la conversión de la energía libidinal en fuerza destructiva al servicio del capital.

Escena 3. Los cuerpos frontera y la necro-política migratoria

La gestión contemporánea de las migraciones sigue lo que denominamos lógica necro-topográfica: cartografías psíquicas donde ciertos cuerpos son designados como depositarios de la pulsión de muerte colectiva. Los migrantes devienen lo que Freud llamaba «pueblo extranjero interno»: la exteriorización de la extrañeza psíquica que no podemos reconocer en nosotros mismos.

Las muertes en fronteras no representan fallos del sistema sino espectáculos que reafirman la eficacia de los dispositivos de control, produciendo lo que denominamos teatro cruentode la soberanía. Esta dinámica actualiza el concepto de necropolítica de Mbembe, donde el poder se ejerce mediante la capacidad de decidir quién puede vivir y quién debe morir, pero llevándolo al ámbito de la economía libidinal colectiva.

Escena 4. Las plataformas digitales como dispositivos necro-psíquicos

Las plataformas digitales operan como lo que denominamos máquinas de captura de atención libidinal: dispositivos que no solo extraen datos sino que reestructuran la economía psíquica misma. Los mecanismos de recompensa variable no son accidentales sino elementos estructurales de lo que denominamos capitalismo de la dopamina: un régimen que moviliza sistemáticamente los circuitos neuropsíquicos del placer-adicción.

Las plataformas generan lo que denominamos deseo circular: una forma de deseo que no apunta a su satisfacción sino a su propia reproducción infinita, estableciendo un circuito cerrado de frustración-goce. Esta economía del deseo responde perfectamente a lo que el psicoanálisis identifica como la astucia del capitalismo: explotar la insatisfacción estructural del ser humano.

Discusión teórica | Hacia una crítica de la razón necro-económica

Nuestra contribución teórica más original reside en reformular la dialéctica del amo y el esclavo hegeliana como dialéctica del endeudado y el acreedor. Mientras Hegel situaba la lucha por el reconocimiento como motor histórico, proponemos que en la necro-economía esta lucha ha sido reemplazada por la negociación de la deuda existencial.

El sujeto contemporáneo no busca el reconocimiento del amo sino la gracia del acreedor: el perdón de una deuda que es al mismo tiempo financiera y metafísica. Esta reformulación permite explicar por qué las luchas por el reconocimiento identitario coexisten paradojalmente con la aceptación de relaciones de explotación económica extremas.

Desarrollamos además el concepto de plusvalía psíquica: la valorización que obtiene el capital al capturar y redirigir la energía psíquica negativa (angustia, culpa, resentimiento) hacia circuitos productivos. Esta noción permite comprender cómo el malestar psíquico deviene fuente de valor en el capitalismo contemporáneo, en una lógica que actualiza pero también trasciende el concepto marxista tradicional de plusvalía.

Conclusión | Por una política del duelo activo

Frente a la necro-economía del deseo, proponemos lo que denominamos política del duelo activo: no la melancolía que se aferra al objeto perdido ni el duelo normal que lo abandona, sino un trabajo psíquico-político colectivo que elabore las pérdidas reales (del estado de bienestar, de futuros alternativos, de horizontes de sentido) sin caer en la identificación con el agresor financiero.

Esta política del duelo activo requeriría lo que consideramos insurrecciones simbólicas: actos que restituyan la ley simbólica suspendida por los estados de excepción psíquicos, devolviendo a la comunidad la capacidad de representarse su propia mortalidad sin convertirla en mercancía financiera. Desarrollamos específicamente tres dimensiones de esta política:

  • Reapropiación del tiempo histórico. Frente al presente dilatado del cuerpo-endeudado, proponemos la reconstrucción de temporalidades colectivas que permitan proyectar futuros radicalmente diferentes.
  • Recuperación de la mediación simbólica. Contra la inmediatez del capitalismo de base, defendemos el restablecimiento de instituciones que reintroduzcan la distancia simbólica necesaria para el pensamiento crítico.
  • Economía política del cuidado mutuo. Frente a la captura necro-económica de la pulsión de muerte, proponemos la organización colectiva de dispositivos de cuidado que redirijan la destructividad hacia la transformación social creativa.

Esta política integral retoma el legado de Reich pero lo complejiza: ya no se trata solo de articular lucha anticapitalista y revolución sexual, sino de enfrentar simultáneamente la explotación económica, la captura necro-política del deseo y la movilización sistemática de la pulsión de muerte por el capitalismo financiarizado fascistoide.

Referencias bibliográficas

BERARDI, F. «Bifo» (2017): Fenomenología del fin. Buenos Aires: Caja Negra Editora.
FREUD, S. (2013): Más allá del principio del placer. Madrid: Alianza Editorial.
HAN, B. C. (2014): La agonía del Eros. Barcelona: Herder Editorial.
LACAN, J. (2011): El seminario, Libro 17: El reverso del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós.
MBEMBE, A. (2021): Necropolítica. Barcelona: Melusina.
MELMAN, C. (2020): El hombre sin gravedad: conversaciones sobre la nueva economía psíquica. Buenos Aires: Ned Ediciones.
PARKER, I. (2017): Marxismo, psicología y psicoanálisis. México: Paradiso.
REICH, W. (2018): Psicología de masas del fascismo. Madrid: Catarata.
STIEGLER, B. (2021): La sociedad automática 1.0: El futuro del trabajo. Madrid: Ediciones Círculo de Bellas Artes.